miércoles, 26 de octubre de 2011

LOS CONFLICTOS DE INTERÉS EN EL SISTEMA DE ACREDITACIÓN

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DE EL MOSTRADOR.CL
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Ex ministros y ex rectores aparecen a uno y otro lado del mesón

Los conflictos de interés tras el negocio de las agencias acreditadoras de universidades

En teoría velan por la calidad de los programas y carreras del sistema de educación superior chileno. Pero la institucionalidad creada en 2006 enfrenta hoy diversos cuestionamientos, como que los nombres que circulan en el ambiente juegan a las “sillas musicales”.
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Para Educación 2020 sólo sirven para mejorar la imagen en su objetivo de capturar alumnos-clientes. Algunos de sus miembros también defienden su rol e idoneidad.
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POR ALEJANDRA CARMONA
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Hace poco más de dos semanas la Universidad Nacional Andrés Bello recibió una buena noticia: logró acreditar por cinco años el Programa de Formación de Especialistas en Psiquiatría del Adulto. Un punto a favor para una universidad que se creó el año 1988 y que se ha posicionado entre las principales instituciones privadas de educación superior del país.
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“El objetivo de la acreditación de los programas de las especialidades del área salud es, en último término, velar por la calidad de los cuidados profesionales médicos y por el respeto de los derechos y la dignidad de los enfermos”, señala en su sitio web Apice Chile, la agencia que acreditó la especialidad que si bien cumplió con la ley al momento de dar los años de gracia, con este cotidiano hecho deja al descubierto uno de los cuestionamientos más duros en contra del sistema de acreditación: los conflictos de interés que eventualmente pueden tener los dueños de las agencias, uno de los pilares del modelo. A veces están en la vereda de los evaluadores y, en otras ocasiones, en la de los evaluados.
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El decano de la Facultad de Medicina de la UNAB fue hasta marzo de este año Pedro Uribe, quien abandonó ese puesto para hacerse cargo de la rectoría. El punto es que al mismo tiempo que dejaba el decanato, también renunciaba al directorio de Apice Chile, que sólo meses después acreditaría la especialidad de la UNAB.
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Las agencias fueron creadas por la Ley Nº 20.129 de noviembre de 2006, que estableció un Sistema Nacional de Aseguramiento de la Calidad y creó la Comisión Nacional de Acreditación (CNA). Los criterios de calidad son definidos por la ley. Si las carreras cumplen, se acreditan por hasta siete años. En el caso de los postgrados, el tope es de 10 años.
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Sin embargo, muchos expertos coinciden en que su nacimiento fue un parto con fórceps. Eugenio Díaz –ex vicepresidente de la Comisión Nacional de Acreditación y actual consejero del organismo– dice que las agencias de acreditación fueron creadas por sugerencia de quienes temían que la CNA expresara una intromisión indebida del gobierno en la autonomía de las instituciones de educación superior, refiriéndose a la derecha. “Para compensación o contrapeso se propuso la creación de las agencias acreditadoras, instituciones privadas, sin tradición en el país, asignándole la función de acreditar carreras de pregrado en las áreas en que fueren autorizadas y programas de magíster”, señala Díaz.
Los organismos internacionales han sido críticos con el sistema de acreditación en Chile. En un informe de 2009, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) destaca el sistema nacido en 2006, pero señala que sólo es “un primer paso” y no asegura necesariamente una mejor calidad de la enseñanza en pregrado.

Las sillas musicales

Las agencias acreditadoras reconocidas por la CNA son ocho y nacieron entre 2008 y 2010. Son las encargadas de dar garantía pública de calidad de las carreras y programas impartidos por las instituciones de educación superior autónomas. Cobran entre 3 millones y más de 8 millones de pesos –como mínimo– por acreditar una carrera. “A veces hacen combos por acreditar más de una”, cuenta el encargado del área administrativa de una universidad.
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Según datos de la CNA, desde la creación del sistema, el conjunto de las ocho agencias acreditadoras autorizadas han realizado 858 procesos de acreditación en pregrado y 53 de postgrado. Acreditacción es la que ha desarrollado el mayor número de procesos (235), seguida por Agencia Akredita QA (208) y Agencia Acredita CI (156).
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En general han acreditado a más del 90% de programas y carreras que han evaluado.
Acreditacción es una sociedad anónima que comenzó a funcionar en junio de 2008. Su directorio está presidido por Moisés Silva, reconocido experto del mundo académico y en aseguramiento de la calidad de la educación desde el año 1991. Trabajó en la Universidad de Concepción, fue consejero de la CNAP -predecesor del actual sistema de acreditación- y fue director de aseguramiento de la calidad de la Universidad Mayor. Silva es también, actual vicerrector de Aseguramiento de la Calidad de la UNAB. En la empresa también está Juan José Villavicencio, ex rector de la Unicyt.
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Akredita QA fue autorizada para operar el 9 de julio de 2008 y en su constitución jurídica figuran Luis Riveros Cornejo, ex rector de la Universidad de Chile; Manfred Max-Neef, ex rector de la Universidad Austral; Ubaldo Zúñiga, ex rector de la Usach; Iván Navarro, ex vicerrector académico de la Universidad de Los Lagos; Jaime Pozo, ex rector de la Universidad de La Serena y Carlos Lorca, ex secretario ejecutivo del Consejo de Rectores de las Universidades Chilenas (Cruch). “Puede estar permitido por la ley, ¿pero tú crees que no hay conflictos entre una agencia formada por rectores y vicerrectores si son todos amigos y más de una vez se sientan a la misma mesa a comer?”, comenta un ex miembro de la CNA.
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Según los registros de la CNA es esta agencia la única que ha recibido una sanción de ese organismo. Según consta en el Acuerdo Nº39, el 24 de agosto de 2010, María Torres Salazar envió una carta al ministro de Educación –entonces Joaquín Lavín– para advertir una posible colisión de intereses en la acreditación de la carrera de Educación Parvularia del Instituto Profesional Los Leones, ya que Luis Riveros no era sólo presidente de la institución que acreditaba, sino que también miembro del Consejo Académico Superior de ese instituto.
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María Teresa Torres cuenta hoy a El Mostrador por qué tomó esa decisión. En ese tiempo ella abandonaba el trabajo que realizó por 12 años en la institución –donde se desempeñó como directora de administración y asegura que esa acreditación jamás debió existir. “Ni la carrera ni el instituto debió ser acreditado. Primero porque es sólo un gran negocio; si hacemos un símil con el retail podríamos decir que es como La Polar. No hay filtro, se pueden matricular sólo con el carnet, antes se pedía la Prueba de Aptitud… Los estudiantes quedan botados a mitad de camino, más del 50% deserta. Pero lo principal es que como resultado no había educación de calidad”, enfatiza Torres.
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Hace dos semanas la Agencia Acreditadora de Chile terminó la última visita para visar la carrera de Educación de Párvulos de la Universidad Finis Terrae. El presidente de esta agencia es Pablo Baraona –fundador de esa misma universidad. Esta agencia del ex ministro de Economía y Minería de Pinochet, además de ex presidente del Banco Central, es compartida con Óscar Cristi Marfil –hermano de la diputada María Angélica Cristi- y rector de la Universidad de Los Andes entre los años 2000 y 2004–; Óscar Garrido Rojas, quien ha sido miembro del Consejo Superior de la Universidad Finis Terrae y rector de la Universidad de Talca. A ellos se suma también Sergio Thiers, actual vicerrector de acreditación y evaluación de la calidad de la Universidad Autónoma de Chile, fundada por el actual ministro de Justicia, Teodoro Ribera.
Pese a la publicitada pelea con los Legionarios de Cristo que sacó anticipadamente a Baraona de la rectoría ¿No es cuestionable que esta agencia acredite una carrera de la Finis Terrae? “Por supuesto que no”, responde Álvaro Vial Gaete, director ejecutivo de A&C, quien fue vicerrector académico de esa casa de estudios entre 1996 y 2004.
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“Acá estamos compitiendo y nadie gana excesivamente. Nadie se ha llenado los bolsillos de plata; sino estaríamos llenos de agencias”, señala Vial, quien agrega que a pesar de que en el sistema hay muchos que están del lado de los evaluados y evaluadores –y viceversa– hay una frontera ética que es imposible vulnerar. “A ver, las carreras van tres pares evaluadores y después cinco consejeros que estudian lo que hicieron los pares y cada uno tiene muchos méritos, no es una tropa de gente que no sabe nada de nada”, señala.
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Sin embargo, Eugenio Díaz asegura que claramente la situación puede prestarse al menos para dudas. “Sería conveniente restringir quiénes pueden constituir las agencias. La extrema libertad actual da espacio a algunas situaciones complejas, que resulta difícil comprender, en que se presentan evidentes conflictos de intereses, que podrían evitarse con una regulación más cuidadosa”, dice Díaz.
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Las otras agencias también están en manos de personas ligadas a las universidades. La agencia Qualitas está ligada a la Universidad Católica y al DUOC UC. De hecho, funciona en el Campus Oriente. “Pese a que esta agencia es seria, de igual modo puede prestarse para confusiones que esté tan ligada a un establecimiento de educación superior”, señala un actual miembro de la CNA.
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Otras agencias más pequeñas son la Agencia Acreditadora de Ciencias de la Salud, cuyo directorio preside Gonzalo Grebe Barros, es decano de la Facultad de Medicina de la UC y también cuenta en sus filas con Andrea Aedo, ex secretaria ejecutiva de la CNA.
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Acredita CI, sociedad anónima conformada por el Colegio de Ingenieros de Chile A.G y la Sociedad de Servicios Colegio de Ingenieros S.A, nació en mayo de 2008 y entre su directorio cuenta con el nombre del ex ministro de Eduardo Frei y ex presidente del Banco Central Carlos Massad.
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En tanto, Apice Chile, la agencia -que opera desde enero de 2009- y que acreditó el último programa de Medicina de la UNAB y que se especializa en la evaluación de especialidades en el área de la salud, es una corporación de derecho privado compuesta por la Asociación Chilena de Facultades de Medicina (Asofamech), Asociación de Sociedades Científicas Médicas de Chile (Asocimed) y el Colegio Médico.
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Respecto a la última acreditación de la UNAB, por medio de un comunicado de prensa, esa casa de estudios señaló que Uribe “fue efectivamente director de APICE en representación del Colegio Médico entre 2008 y marzo de 2011. Una vez que asumió como Rector de la Universidad, renunció a dicha agencia acreditadora. Cuando el Rector fue miembro de APICE nunca se acreditó ninguna carrera o programa de nuestra universidad con esta Agencia. Considerando, además, que APICE es la única agencia autorizada para acreditar programas de formación de especialistas en Medicina”.

El rol de la CNA

Los organismos internacionales han sido críticos con el sistema de acreditación en Chile. En un informe de 2009, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) destaca el sistema nacido en 2006, pero señala que sólo es “un primer paso” y no asegura necesariamente una mejor calidad de la enseñanza en pregrado. Desde París, y en conversación con El Mostrador, Andreas Schleicher, director del Departamento para Indicadores y Análisis del Directorio para Educación de ese organismo, recuerda que las recomendaciones del organismo destacaban que para el avance de la Educación Superior en Chile se requiere, además de importantes puntos, “un sistema amplio y completo de información sobre todos los aspectos del funcionamiento del sector de educación terciaria, incluyendo aportes, procesos y resultados”.
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Es por esto que las dudas también caen sobre la propia conformación del CNA, cuyos miembros –como consta en la misma página de la institución- son designados por el CRUCH, universidades privadas, institutos profesionales, centros de formación técnica, por otros miembros de la comisión y la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica.
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Patricio Basso, secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Acreditación se defiende de estas críticas: “Contamos con un sistema de inhabilidades establecidos en la norma de manera tal que los miembros de la CNA nunca intervienen, ni directa ni indirectamente, en los procesos de acreditación de sus propias instituciones o con aquellas con que se encuentran relacionados. Por otra parte, la ley estable que si bien los miembros de la Comisión son designados por ciertas entidades, ‘no actuarán en representación de las entidades que concurrieron a su designación’, señala
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Un reportaje del Centro de Investigación Periodística (CIPER) consignó que en 2010 la CNA acreditó a todas las instituciones que se sometieron a evaluación: “16 universidades, 5 Centros de Formación Técnica y 10 Institutos Profesionales.
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Desde el más precario instituto hasta la más antigua institución que se presentó, todas se fueron al menos con un año de acreditación bajo el brazo”, consigna la investigación que también reveló otro dato: las irregularidades que detectó Contraloría por la función de Carlos Lorca Auger, quien pasó de ser Secretario Ejecutivo del Cruch a ser miembro del directorio de Akredita.
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“La Contraloría objetó las posibles influencias que podría ejercer Lorca en ambos puestos ya que el CRUCH designa a tres integrantes de la CNA y ésta debe fiscalizar a Akredita QA, donde Lorca también trabaja”, señala el reportaje.
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Con el objetivo de evaluar cómo está operando el sistema que la propia OCDE será parte del proceso en los próximos meses. El Mineduc solicitó formalmente a este organismo que conformara un panel de expertos internacionales para desarrollar la Evaluación del Sistema Nacional de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior.
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El proyecto busca evaluar el funcionamiento del sistema en su conjunto y de cada uno de sus componentes (licenciamiento, acreditación e información); determinar los principales resultados que éste ha generado sobre la calidad de la educación superior en Chile; y recoger recomendaciones sobre la materia. Actualmente la OCDE está constituyendo el equipo de expertos y afinando la propuesta metodológica para el desarrollo de la evaluación. El proyecto debería llevarse a cabo entre los meses de noviembre y abril, para contar con resultados que lleven a introducir mejoras a la Ley de Aseguramiento de la Calidad en Educación Superior dentro del primer semestre de 2012.
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Todo esto se mezcla en un sistema que parece olla a presión y que no tiene como consecuencia lógica la formación de mejores profesionales. Sólo un ejemplo: casi la mitad de los médicos (48%) de la Universidad del Mar que rindieron el último Examen Único Nacional –sobre conocimientos del área– reprobaron. A pesar de esto, esa carrera está acreditada hasta 2012 por una de las agencias con más volumen de clientes, Akredita.
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Valentina Quiroga, directora de políticas educativas de Educación 2020 cree que finalmente la “acreditación” ha servido para que las instituciones tengan una mejor imagen antes de comenzar a captar clientes, pero no necesariamente para que mejoren su estándar: “Es como el semáforo de Lavín, pero en otra escala. Finalmente lo que falta es un Estado preocupado de garantizar la calidad de la educación que se entrega”.
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